La nube ( Capitulo V )

Como casi siempre, John llegaba tarde al trabajo. Por el camino, cerca de una decena de potenciales reportajes habia llamado su atencion, y robado su tiempo. Lamentablemente, el unico reportaje que podría realizar hoy trataría sobre la poda de setos.

– O de broncas matutinas.

Pensó, desconsolado. Ningún retraso salía gratis con Mr.Parker. Ya imaginaba su gesto de desaprobacion tras la puerta de servicio. John era afortunado, en cualquier caso. Normalmente, alguien con la mitad de retrasos que el ya estaría despedido, pero el señor Parker parecía tener algún tipo de afecto por el.

John abrió la puerta de servicio, pero nada se escuchó. El director no estaba allí, sorprendentemente. Fue tal el alivió que sintió John, que no reparo en la presencia de su jefe mientras pasaba junto a su despacho.

– Jamison, llegas tarde.

No fue un grito. Ni siquiera pareció un reproche. Frenado a medias por la sorpresa y por los repentinos nervios, John asintió, mirandole.

– Esperas a algo?

El jardinero se había quedado petrificado, escrutandolo.

– No señor, lo siento.

Respondió, intrigado por lo ausente que parecía estar el Sr. Parker. Con un gesto de la mano derecha, el director apremió a John, sin dejar de mirar algo cuadrado, un libro o una foto, que sostenía con la izquierda.

El trabajo del jardinero resulto desastroso aquella mañana, concentrado como estaba en la desconocida pose que había descubierto en su jefe. No fue consciente de cuan desastroso, sin embargo, hasta que apareció un zapato delante de su rastrillo. El oscuro zapato de piel golpeaba, con la parte delantera de la suela, una calva en el jardín que se interponía entre el rastrillo y el propio zapato. Como recien despertado de un sueño, John alzó la mirada, hasta encontrarse con unos ojos cansados y algo enrojecidos.

Más alla de la evidente irritación, Mr. Parker ofrecía el mismo aspecto melancólico de horas antes. A tan corta distancia, John observó en el director detalles que había pasado por alto desde la puerta de su despacho. No se había afeitado, y el poco pelo que tenía parecía revuelto. Intrigado, John tenía la sensación de haber visto en alguien mas esos rasgos, pero no conseguía ubicarlos.

– Por esto te pago, Johnatan?

Inquirió el Sr. Parker, acompañando la pregunta de un profundo suspiro.

– Señor…yo…

John no sabía que decir, y presumía que su superior no estaba de humor para otra cosa, por lo que sencillamente agachó la cabeza.

– En fin. Vete a casa, John, tu turno terminó hace veinte minutos.

Sorprendido, el jardinero echó un furtivo vistazo a su reloj y comenzó a recoger sus enseres. Cuando el señor Parker dio la vuelta, John le observó, y casi sin pensar, preguntó:

– Señor Parker?

– Si?

– Se encuentra bien?

Durante un momento, y todavía de espaldas, el cuerpo del director pareció estremecerse. Sin embargo, cuando John obtuvo respuesta, la voz de su interlocutor volvía a ser la habitual, fría y desprovista de emociones.

– No. ¿ Por qué lo preguntas ?

– Por nada, señor.

Concluyó el jardinero, resignado a la inaccesibilidad de su jefe. Se agachó para recoger la manguera, sin esperar una palabra mas, por lo que se sorprendió al oir de nuevo al director, aunque en un tono sorprendentemente cercano esta vez.

– Deberías salir y divertirte más, John. Tanto pensar te esta convirtiendo en un paranoico.

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